Completamente humano


El primer día de la exhibición estaba nervioso. Era la tarde del 8 de septiembre de 1906 en el zoológico del Bronx. La casa de los monos, como se le llamaba a la zona donde se exhibían los primates, estaba de fiesta. Un gran rótulo describía al nuevo miembro de la colección, proveniente directamente del Congo, con las siguientes palabras:

“Pigmeo Africano “Ota Benga” 23 años de edad, Altura, 4 pies y 11 pulgadas Peso: 103 libras, Traído desde la ribera del río Kasai, Estado Libre del Congo, Centro Sur de África por el Dr. Samuel Phillips Verner, exhibido cada tarde durante septiembre.”

No era la primera vez que Ota Benga era puesto en exhibición. Su dueño, el Dr. Samuel Phillips Verner, ya había hecho una fortuna mostrándolo a lo largo y ancho de Estados Unidos. Pero esta exposición era diferente.

La jaula de Benga se ubicaba justo al lado de Dohong, un orangután amaestrado. La exhibición suscitaría muchísima curiosidad, porque pretendía demostrar haber encontrado un eslabón vivo de la cadena evolutiva del ser humano.

El 20 de marzo de 1916, 7 años depués y con 32 de edad, Ota Benga encendió un fuego ritual, bailó durante horas, se desprendió de sus dientes y, finalmente se disparó directamente en el corazón con una pistola que había robado.

Ota Benga era completamente humano.

Aún hoy solemos creer que los otros, los del otro lado, los diferentes, son inferiores, menos evolucionados y menos humanos. Creemos que ya todo eso ha sido superado, pero eso no es así. Cada día recibimos noticias de niños del otro lado que mueren producto de balas y bombas, mutilados y expuestos a degradaciones inimaginables. Pero eso no nos conmueve tanto como ver a dos blancos morir en el lado de acá. Los noticieros siguen exhibiendo a cientos o miles de Ota Benga todos los días, como primates, como simios, semi humanos o sub humanos, mientras que alardean de la gran humanidad occidental, de su educación, progreso y cultura.

Ota Benga fue tratado como animal. Y peor aún, el trato animal es una conducta criminal que no merecen tampoco los animales. El llamado trato animal no es más que la bajeza del ser humano degradando a la creación en todas sus manifestaciones.

Todos somos responsables de la continuación inmisericorde del zoológico del Bronx en 1906.

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2 Comments

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  1. Increible la historia. y totalmente cierto el comentario. Qué reflexión me ha dejado para hoy.

  2. Muy bueno maestro!

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